Hunt
a. una de las frases clásicas de mi madre siempre ha sido la de “en esta casa nunca faltan ni leche ni galletas”
. cuando éramos pequeños ya podíamos llegar de vacaciones y encontrarnos la nevera vacía, o presentarnos en casa sin avisar con tres o cuatro amigas. sabíamos que por lo menos íbamos a encontrar galletas y leche en la despensa para merendar. ella siempre se ha preocupado mucho por nuestra alimentación
. y estoy segura de que el día que tenga hijos y vayan a visitar a su abuela lo que nunca les va a faltar va a ser un vaso de leche con galletas. alguna vez he pensado que lo que hace de nuestra casa un hogar no son ni las camas ni la mesa del comedor. son la leche y las galletas.
b. el viernes por la noche álvaro me dijo que no le apetecía ir a la manifestación pero que me iba a acompañar. aunque fuera de mala gana
. no me hizo nada de gracia eso de que fuera de mala gana pero al final quedamos en que me acompañaría. la manifestación empezaba en colón a las seis. álvaro vive a cinco minutos de allí así que quedamos a las cinco y media a la salida del metro. llegó y dijo que como hacía frío
y sus padres no estaban en casa podíamos estar allí un rato.
c. cuando entramos me llamó la atención que apenas hubiera adornos ni en la entrada ni en el salón. no le di mucha importancia y le dije que me enseñara su habitación. entonces me lo contó. esa no era su casa. era una casa que tenían sus padres vacía en su misma calle y que utilizaban familiares o amigos de fuera cuando venían a madrid. me parecieron muchas palabras cuando le bastaban sólo dos para decir “mi picadero”
.

d. no sólo faltaban adornos en el salón. tampoco había leche ni galletas en la cocina. en el frigorífico sólo había botellines de cerveza, latas de coca cola y dos botellas de vino. no hacía falta llamar a mi madre para confirmar que aquella casa tenía poco de hogar. cogió una coca cola para mí, una cerveza para él
, puso música en el salón y nos sentamos en el sofá. estaba claro para lo que me había llevado ahí. no me hacía nada de gracia que me llevara engañada pero empezó a besarme y me dejé llevar
.
e. estábamos abrazados. semidesnudos. en el sofá. eran ya las seis y media y le dije a álvaro que nos fuéramos ya. me respondió que no. que mejor nos fuéramos a la habitación, que en la calle hacía frío y que en la cama íbamos a estar mucho mejor
. en otras circunstancias me habría encantado acostarme con álvaro. de hecho aún no nos habíamos acostado nunca juntos porque en las semanas que llevamos saliendo nunca hemos tenido ocasión. pero le dije que no, que tenía la regla y no me apetecía. y era verdad. empezó a insistirme. a decirme que mirara cómo estaba y que no le dejara así. que sólo iba a ser un rato. no sé cómo pero me convenció de que si no nos íbamos a la cama que por lo menos le hiciera otras cositas
.
f. para cuando nos quisimos dar cuenta ya eran más de las siete y cuarto. álvaro dijo que ya no merecía la pena ir. que para cuando llegáramos ya habría acabado
. llevo desde anoche dándole vueltas a la cabeza. no sé cómo he podido ser tan tonta. aunque tampoco sé si me ha engañado de mala fé o si lo ha hecho con buenas intenciones. hay un cuadro de holman hunt, “el despertar de la conciencia”, en el que una chica se da cuenta de repente de que la relación que mantiene con un hombre no es buena. nunca antes me había sentido tan identificada con uno de los cuadros de este weblog. y lo peor es que quiero equivocarme. y que no sea cierto lo que estoy pensando. porque a pesar de todo sigo queriendo a álvaro
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